26/8/2011

TRAJES TIPICOS ANTIGUOS DEL HUILA


TRAJES ANTIGUOS

La mujer opita, en su indumentaria popular, exteriorizaba la supervivencia del atuendo de los aborígenes y se remontaba a la transculturación hispano-indígena.  El cambio más notable se encuentra en la adaptación que la gente le ha hecho por razones de supervivencia en el clima de cada región; pero, en general, el vestido campesino de algunas zonas del Huila, conserva todavía partes importantes en los siguientes rasgos del atuendo huilense:
Faldas: Vestido hecho de tela de algodón o lana, principalmente listado y de varios colores, que llegaba hasta el tobillo.  Chumbe: Cinturón de lana o algodón de varios colores, usado también, para entangar los recién nacidos.

Chircate: Manta cuadrada que usaban, como blusa o ruana, las mujeres.  Líquira: Manta pequeña, en forma de raboegallo, que llevaban en el cuello las mujeres en época de fiestas.
Topo: Alfiler o prendedor que aseguraba en el pecho la líquira Ililla: Mantilla rectangular que llevaban las mujeres en la cabeza, cuando eran solteras, o gorra de pindo o toquilla, si eran casadas.

Hushuta: Suela de cuero crudo o quimba que utilizaban los indios o indias, de alto rango.
Mujures: Cubresexos que utilizaban los indios más pobres.  Capote: Tejumbre de hojas de palma que usaban los indios como ruana o colchón, según la necesidad.

El traje típico del hombre opita está definido por el pantalón blanco, arremangado a media pantorrilla; lleva camisa sin cuello, pechera de prenses; cinturón de cuero y quimba de cuero crudo, con cordones negros.

Sobre el hombro llevaba manta o poncho calentano y pañuelo raboegallo atado al cuello; en la cabeza  se ponía el sombrero de murrapo hecho de pindo o toquilla blanca, según la región y clase de fiesta en la cual iba a participar.

Valga la pena tratar de hacer claridad sobre el aspecto según el cual entre los aborígenes era notable la diferencia del vestido que se presentaba entre los ricos  y los pobres; en el clima caliente y en el clima frio, y en clase de artesanía a la cual se dedicaban y al trabajo agrícola que desarrollaba tanto el hombre como la mujer.
La quimba era utilizada especialmente cuando visitaba el Jeque, participaba de una romería, celebraba su fiesta principal o asistía a reuniones importantes. 

Los Jeques se distinguían por la cantidad y el color de los olicormios o chaquiras que enredaban en su cuello, significando el color, la clase de riqueza, cantidad y rango que ocupaba entre los suyos; las mujeres, por los adornos de sus vestidos, alhajas que portaban en sus orejas, su nariz y sus muñecas y el adorno del sombrero y gorra que cubrían su cabeza.
También era posible que utilizaran varios diseños de dibujos en la piel de la cara para demostrar determinadas características sociales y sobre todo, superioridad ante sus semejantes.

Como algo curioso, quiero mostrar cómo toda una familia que vive en un lugar de la cordillera Oriental, cerca a Neiva, está utilizando, exclusivamente pieles de animales para vestirse, como si aún no conociera los avances de la civilización.  Como es difícil de creer, observe la fotografía ubicada en una de nuestras páginas. 

Texto extraído del libro “MEMORIAS DEL HUILA” por Bilivar Sanchez Valencia, Edición
de 1990.