19/11/2012

Hacienda Matamundo


Historia. La hacienda matamundo se construyo en 1940 y esta a la salida de Neiva, en la actualidad funciona un exclusivo hotel que lleva su nombre.  Empezaremos por decir que dentro del perímetro urbano actual, existen algunos fenotipos de casas de hacienda de clima ardiente y calentano. El mejor conservado y que contiene los mayores elementos tradicionales de las formas constructivas ancestrales es la casona de la hacienda de Matamundo, localizada al sur occidente de la urbe, a la altura de la intersección de la carrera Quinta con el Río del Oro.

Hacienda Hostería Matamundo, Neiva Huila

La historia de la Hacienda de Matamundo se remonta a los primeros años de existencia de la Ciudad de la Limpia Concepción. Los archivos notariales hacen referencia de ella en el año de 1733, en el documento testamentario consultado se describe la casa existente «... una casa vieja de paja con tres puertas de madera y una de bastidor con su cocina y el corral todo (avaluado) en veinte piastras...»

Por las características de los materiales descritos antes, la casa debió destruirse, pero la tradición continúa. El 15 de marzo de 1901, la hacienda de Matamundo adquiere una trágica dimensión; en sus tierras se libra una de los más sangrientos combates de la guerra civil de Los Mil Días. El reporte oficial del hecho aparte de relatar en detalle la épica jornada describe someramente la casa entonces existente y sus alrededores; «...cerca al linde de la vega y a pocos metros de la población se levanta la casa de un hato con una dehesa encerrada por cercas de piedra, y toda la vega está cercada de tapias; por el lado occidental pasa la vía nacional del sur, y al lado del Levante lo atraviesa el camino de Neiva al Caguán.»  Muy seguramente la casa a que se hace referencia es la misma de la hacienda ya que su localización coincide con la actual.

Después de haber fallecido en el lugar su propietario, el doctor Agustín Uribe Afanador, el año de 1933 la hacienda es adquirida por el médico Max Duque Gómez, artífice de la actual construcción, Alberto Vargas Meza en sus reseñas inéditas del Neiva antiguo, anota sobre el particular: «... pasando el Rio del Oro, se atravesaba la vieja portada hasta Ilegar a la antigua casa de Matamundo, porque aún no se había construido la moderna, que hoy sirve de flamante hostería, que antes fue la hacienda familiar de los esposos Duque Palma y sus retoños, más tarde Clínica Santa Isabel...»

El señor Pedro Antonio Lozada relata que después de trasladarse La familia al casco urbano de Neiva y haber servido el edificio de clínica, la casa permaneció abandonada por algún tiempo utilizándose solamente en las faenas agrícolas y como expendio de leche antes de iniciar su paulatina restauración y adaptación como hostería.

Fue construida atendiendo el diseño del doctor Max Duque Gómez, consta de tres cuerpos dispuestos en forma de «H» irregular y cuerpo central. Caracteriza su acceso mediante un amplia escalinata ubicada en el cuerpo central demarcada por jardines y las galerías de los dos cuerpos complementarios. Utiliza para su construcción materiales como ladrillo cocido cemento y teja de barro.

Su núcleo original que se destaca en medio las adiciones constructivas posteriores, consta generalmente de un cuerpo rodeado de corredores perimetrales, que actualmente es usado como recepción, comedores, cocinas, y oficinas administrativas de la Hostería que lleva su mismo nombre. Dada su posición estratégica sobre una colina u otero, condición que es relevada por una torrecilla o mirador de la Ciudad, la casa conserva sus pisos originales en baldosín de cemento de principios del siglo, fachadas adornadas por grandes puertas y ventanas en maderas rollizas, cerchas portantes del techo en el mismo material, cubierta en teja de barro tipo español y jardines exteriores que conforman espacios determinados por portadas de cal y canto y cercas de piedra.

Es notorio el tipo de elementos ornamentales de sus columnas y pies derechos, que recuerdan adornos de origen oriental, chinos y japoneses, lo que le dan al conjunto un carácter especial. Por su uso actual y por su grado de conservación, no es preocupante su deterioro a corto y mediano plazo, por lo que seguiremos contando con este monumento como exponente claro de la arquitectura suburbana e histórica de Neiva.